El carnaval 2021 a debate

Uno de los grandes interrogantes que nos ha dejado la pandemia del coronavirus es saber qué pasará con el próximo carnaval. ¿Se podrá celebrar?¿Habrá cambios?¿Será todo igual?
Factoría de Carnaval ha querido saber la opinión de personas muy vinculadas a la fiesta chicharrera por excelencia. Unos más optimistas y otros más esperanzados, pero todos a esta fecha con la duda de cómo será. De si se podrá celebrar y qué cambios podría tener.

De lo que no tenemos duda, ni nosotros ni ellos, es de que el coronavirus ha afectado no sólo a la salud de las personas, sino también a la sociedad y a la economía.

Ramón Guimerá, una de las personas que más conoce y sabe sobre nuestro carnaval. Nos dice que “nuestro carnaval lleva en su propia genética, en su forma de ser, una fiesta muy participativa, multitudinaria y callejera. Lo más preocupante para mí, no es que las agrupaciones no puedan participar porque todas las agrupaciones, sean murgas, comparsas, rondallas, agrupaciones musicales o coreográficas, son complementos de la fiesta, pero no son la fiesta. Por lo tanto lo que me preocupa es que la celebración del carnaval se haga con las medidas actuales, aunque estoy convencido de que a final de este año derrotaremos totalmente al coronavirus, al descubrirse la vacuna necesaria. Por lo tanto tengo esperanza de que el carnaval se vaya a celebrar exactamente igual que otros años, con agrupaciones o sin agrupaciones. Que ninguna agrupación piense que el carnaval no se celebrará porque las agrupaciones no salgan. Entiendo que una agrupación tenga complicaciones, con las medidas actuales, para ensayar, pero no entiendo que por no haber ensayado el tiempo necesario dejen de salir.”

Rodolfo González, presidente de la Comisión de Fiestas del Rocío, nos explica qué dificultades tendrá para intentar desarrollar uno de los festivales más importantes, en el mundo murguero: el Festival Ramón Rodríguez el Pecas y nos da su opinión: “En mi opinión cambiarán muchas cosas. Se realizarán muchos actos online y muchos otros con aforo limitado. Tendrán problemas los grupos para reorganizarse y poder ensayar en sus locales, ya que la mayoría son muy pequeños y será muy difícil adaptarlos a la nueva normalidad. Las personas tendrán menos recursos para el ocio, ya que se nos viene encima una crisis muy grande, por lo que será complicado financiarse. Se buscarán, seguramente, alternativas ingeniosas y creativas, pero será muy complicado. El carnaval en la calle no creo que sea factible ni recomendable, pero da de comer a mucha gente y seguramente se podrá tener alguna alternativa, pero diferente y muy controlado.

El encuentro solidario de El Rocío, que desde hace más de diez años llevamos realizando, tendremos muchas dificultades para realizar el acto. Primero por las autorizaciones del ayuntamiento, que pondrán muchos requisitos y también porque dependemos de las murgas. No hemos suspendido el acto, estamos trabajando pero con muchas dificultades, que supongo que con el paso del tiempo se irán despejando y podremos tomar una decisión. A día de hoy tenemos muchas dudas. Es un acto que muchos entendidos piensan que es casi el pistoletazo de salida del carnaval, ya que es el primer acto importante para las murgas, las cuales se enorgullecen y para ellos es un honor participar en este encuentro murguero y carnavalero, en el que todas las murgas quieren y desean participar.”

Raquel García, antigua directora y letrista de la murga femenina Clónicas opina que “esta crisis sanitaria ha movido las prioridades de la sociedad. A su vez, el carnaval es una de las fiestas más populares de Canarias y motor económico de muchísimas familias. Sin embargo, su mayor atractivo pasa por su condición de fiesta colectiva. La multitud de personas en las calles, en los eventos y concursos, los grupos de personas que preparan durante muchos meses fantasías, espectáculos y una cantidad de obras que en fechas de carnaval salen a la luz, son el valor diferenciador de este fenómeno.

Nos encontramos en un escenario de incertidumbre, donde la prioridad principal es salvar la vida de decenas de miles de personas, con factor de riesgo, que conviven a nuestro alrededor y la única manera de protegerlas es aislándolas del peligro de contagio de quienes podemos ser portadores del coronavirus de forma asintomática.

La única manera de que podamos disfrutar de un carnaval, tal y como lo conocemos, es estar en posesión de una vacuna. Eso sin tener en cuenta que el virus no mute en otro y volvamos a empezar, como si llegará el fin del mundo. Bromas aparte, esto se nos escapa de las manos a todos los carnavaleros y queda en manos de la ciencia y los expertos que ya están trabajando en ello. Auguran que tardarán unos meses en conseguirlo y habrá que probarlo en los humanos. Un proceso que tarda meses. Haciendo cálculos, es matemáticamente imposible llegar a septiembre, límite en el que habría que poner en marcha todas las tareas que conlleva sacar adelante un carnaval como el nuestro.

En mi opinión tenemos que prepararnos para no disfrutar de un carnaval al uso. Suspenderlo sería la opción más sensata y responsable. Esto no significa que no se puedan desarrollar algunos actos o crear acciones novedosas que mantengan viva la llama de nuestra esencia. Al fin y al cabo, la creatividad y la fantasía no tienen límite. Existen alternativas, por ejemplo múltiples mini reuniones con los más cercanos donde los disfraces y la música sean un nuevo escenario. Por otro lado existen herramientas virtuales donde mostrar el talento de los carnavaleros, con el desarrollo de nuevos tipos de concursos en las plataformas digitales”

Raquel García termina reflexionando “aprovechemos estos tiempos para reinventarnos y reflexionar. Aportar y aceptar los nuevos escenarios que tenemos que pisar, que nos pone delante la vida y no un organismo de fiestas de un ayuntamiento local.”

Juanjo Monzón, presidente de la comparsa Los Rumberos nos comenta que “Se celebrará, siempre que aparezca una vacuna a nivel mundial para esta pandemia. De lo contrario sería una catástrofe mayor aún para la salud y la economía de la isla. En el caso de que así fuese, puede que haya algunos cambios en cuanto a controlar la masificación de la gente en los concursos, cabalgata anunciadora, ritmo y armonía, coso, etc.
Suspendiendo posiblemente los bailes populares, que duraban horas y horas. Siendo como aquellas primeras fiestas de los años sesenta, con los grupos inscritos solamente desfilando y actuando, aunque se desluciría mucho, porque la alegría está en la gente disfrazada por las calles. Pero si se produce un rebrote en Santa Cruz, unido a la gripe por las lluvias de otoño e invierno, la cosa pintaría mal. Me gustaría que hubiera carnaval, pero que nadie se contagie. Tampoco en enero pensaba nadie que pudiera suceder lo que está pasando.”

Javier Jonás director de la Masa Coral Tinerfeña nos dice que “Todavía es pronto para pensar en el carnaval 2021. Ante cualquier dificultad, el pueblo canario siempre ha sabido salir airoso, con ingenio y desde la unidad. No creo que debamos adelantarnos a los acontecimientos y mi posición es la de ir avanzando paso a paso, enfrentándonos a cada reto según nos viene.”

Tano Mújica director musical de la agrupación Chaxiraxi opina también y nos dice: “Creo que en cuanto al concurso, en principio esperar a ver qué pasa, porque no sabemos si se hace o no el carnaval. Y bueno, pasará lo mismo que con cualquier otra modalidad. Yo espero que esto pase cuanto antes, no solo por el carnaval, sino por toda la gente que está muriendo por esta pandemia. Y la economía del país que nos perjudica directamente a todos. Pero tengo la sensación de que el carnaval se celebrará.”

Manolo Peña presidente de la Sociedad Mamel’s nos dice: “En cuanto a mi opinión sobre el carnaval 2021, no es pronto para sacar conclusiones, es demasiado pronto. Primero deben existir las autorizaciones por parte de las autoridades sanitarias a nuestro ayuntamiento, con respecto a nuestras fiestas y será luego el ayuntamiento quien nos mande unas pautas para el carnaval. El carnaval no somos solo los grupos que ensayamos, en locales pequeños, que en algunos de ellos ensayan cien personas a la vez.”
También Manolo Peña nos da su opinión en cuanto a las murgas infantiles: “Si aún no se sabe cómo será la vuelta de los niños a las clases y sí el 50% de ellos podrán asistir, el resto tendrán que volver a recibir educación por vía telemática o estudiando en casa. Alternando estas vías, imagínense ensayando cincuenta, sesenta o setenta niños en una murga infantil. Yo pienso que hay que ir poco a poco, que se necesita tranquilidad. No debemos apresurarnos. No podemos pensar en que se pueda realizar la cabalgata de reyes, ni la cabalgata anunciadora, ni el coso, ni nuestro carnaval en la calle. Es muy pronto, demasiado pronto para pensar en todo ello, con lo cual tenemos que ir poquito a poquito, paso a paso y será el tiempo quién nos irá indicando, a través de las autoridades, que se podrá hacer sobre carnaval. Si fuera un año en el que no se pudiera realizar el carnaval, ya vendrá el próximo año. Tenemos que tener paciencia, porque en algunas cosas vamos muy de prisa.”
Concluye diciendo que: “El carnaval no es solo una diversión, sino un motor económico, ya que de ello depende la economía de muchas familias de Tenerife, que pueden vivir y comer de los ingresos que obtienen gracias a ello.”

Redacción Factoría de Carnaval – Rubén Mesa Mengíbar

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