Las Cuotas del Disfraz …y Otras Obligaciones

…Cualquier parecido con la realidad, es pura coincidencia

Las murgas del país de nunca jamás, para poder cubrir sus gastos, aparte de vender cosas tan originales con los logos de sus respectivos grupos como; pulgas amaestradas, foniles, escupideras, escobillas para el wáter, papel higiénico o compresas para perdidas de orina, sus componentes también abonan una cuota para sufragar el disfraz.

En la murga “El Despilfarro” según me dice Germán, uno de los componentes más veteranos, el secreto de sus buenas finanzas es, que se paga por todo.

Se paga para ir al baño, haciendo distinción si son “aguas mayores” o “aguas menores”, también en los ensayos se les cobra entrada a cada componente.

Las cuotas del disfraz, siempre se pagan por adelantado. Me cuenta Germán que ya están abonadas las de 2030 y este año pagarán las de 2031.

No sacan sueters pero si calzoncillos y todos los componentes están obligados a vender trescientos cada uno, además de veinticinco foniles, diez sacos de lentejas y una caja de petisús, cada semana de septiembre a febrero…

Germán me apunta que diga en este cuento que “si usted está en su casa, tocan a la puerta y es un componente de “El Despilfarro”, quizás le apetezca comerse un petisú o comprar algo de su amplia gama de productos, todos con el logo de la murguita”.

Cuenta la anécdota, que a Pepín “el humacera”, le ocurrió que el año pasado vendió todo, pero le faltaron dos calzoncillos por vender (vendió doscientos noventa y ocho) y no subió a cantar sino el pasacalles y la despedida.

Por supuesto, de estas obligaciones, están exentos; Director, director musical, director de movimientos, director de movimientos de trompetas, percusionistas, letristas y un compadre del presidente, que va de vez en cuando por el local y le hacen el disfraz para que no se desconsuele, ya que la directiva ha considerado que aunque no hace ni aporta nada, es un puntal.

Caja registradora instalada a la entrada del baño, de la murga “El Despilfarro”

También me dice que en el tablón de anuncios del local de la murga, están puestas las fotos de “los caritas más buscados” que venden sus correspondientes trescientos calzoncillos, los foniles, los sacos de lentejas y las cajas de petisús, pero desaparecen y se quedan con las perras.

Me cuenta este componente de “El Despilfarro”, que hay murgas como “Los Resoplados”, que no cobran cuota y lo que hacen es pasar el sombrero en las actuaciones además de vender productos por catalogo tipo “avón” y hacer sesiones de “tappersex”.

La formula no les funciona mucho porque al murguero del país de nunca jamás lo que le gusta es, que le saquen las perras, por cualquier cosa, y eso motiva que siempre estén en el límite de componentes para poder concursar.

Le pregunto a Germán por el origen del nombre de estas dos murgas y me dice que “El Despilfarro” sus fundadores Martín “El Descolorido” y Andrés “El Vainilla, amigos de toda la vida, en sus tiempos de pibes les gustaban los petardos y cuando llegaba navidad, despilfarraban en comprar grandes cantidades. Un día se dieron cuenta, la de perras que se dejaban en petardos. Andrés dijo – esto es un despilfarro – y “El vainilla le contestó” – Buen nombre para una murga.

A Martín lo llaman el descolorido, porque no le gusta coger sol y está casi pálido, el apodo de Andrés le viene porque trabajaba en una fábrica de yogures.

En el caso de “Los Resoplados”, Evaristo “el patas largas” intentó ser atleta, pero siempre llegaba “resoplando” a la meta. Un día alguien le dijo que se dedicara a otra cosa, que siempre estaba resoplando. Así que siguió el consejo y montó la murga.

Ali Abbassi Rojas

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